martes, 11 de marzo de 2014

Cosas.


Cosas… ¿Que definimos como “cosas”? En mi caso, las “cosas” son TODO. Hay cosas lindas, y cosas feas, cosas buenas y cosas malas, pero al fin y al cabo siempre terminan siendo cosas.
Desde situaciones serias como “Siento una cosa acá, en el pecho, que me duele” hasta las más absurdas “¡Alcánzame la cosa esa!”
La palabra “cosa” se usa como sinónimo de todas las palabras, aunque sepamos el nombre de ese objeto que queremos que nos alcancen, o de aquella sensación tan horrible que muchos sentimos en el pecho, para nosotros va a ser una “cosa”. Tal vez nuestro cerebro no tenga el poder de expresarlo en ese momento, o simplemente no queremos ver la realidad... Estoy segura que va  a haber un hecho científico muy razonable para este suceso, pero para mí la palabra “cosa” va a seguir estando en mi diccionario, al igual que va a seguir estando en el diccionario de muchos..


Ustedes, ¿cuántas veces dicen “cosa” por día? 

jueves, 20 de febrero de 2014

Mecanismos de control.


"Ya sabemos de que se trata todo, no hay mucha vuelta. 
El que controla el pasado controla el futuro y el que controla el presente controla el pasado... ¡Así que sonrían que los están filmando! Ahora cuando salgan a la calle o cuando estén donde ustedes menos lo esperan... ¡Ya son todos terroristas ustedes, tengan cuidado!" 




1984. G. Orwell. 





















  -Mecanismos de control. 



sábado, 8 de febrero de 2014

Madrugada.

¿Nunca les paso estar triste porque si? Sentir ese nudo en la garganta y no sabes el por qué ¡Es algo TAN frustrante! Porque al menos si supieras el motivo por el cual te agarra esa sensación tan horrible, uno buscaría alguna forma de que se vaya. Pero no, esa angustia que sentís es porque si. De repente pensas que sos la persona más sola del mundo y no sabes que hacer. Podrás tener miles y miles de amigos, pero en ese momento... Más precisamente en esa noche, a la madrugada, cuando no podes conciliar el sueño... Justamente ahí es cuando más solo te sentís. ¿Por que? Ni idea. 

sábado, 1 de febrero de 2014

Correr.



Lo único que atine a hacer fue correr. Salí de aquel lugar sin pensar en nada más, quería alejarme lo más pronto posible de allí. Las lágrimas brotaban de mis ojos sin cesar, pero yo seguía corriendo. No me importaba ni la lluvia, ni mis zapatillas blancas llenas de barro.  No sabía de qué huía, tampoco si me estaban persiguiendo, pero yo corría igual. Quería escapar de aquel dolor que me estaba carcomiendo el alma. Pero era inútil, por más que corriera kilómetros y kilómetros, vaya a donde vaya, ese sentimiento horrible iba a seguir estando dentro de mí. Ese dolor, que después de tantos años todavía lo tengo estampado dentro mío y sigue pinchándome el corazón como aquella vez.

viernes, 17 de enero de 2014

Estoy "bien"

“Estoy bien”…. “bien” esa simple palabra que oculta muchísimas más... ¿Por qué ocultamos como realmente estamos? ¿Por qué callamos lo que queremos gritar? ¿Y por qué gritamos lo que queremos callar? Miles de veces sentimos la necesidad de gritar al mundo como realmente nos sentimos, llegamos al punto de hacer catarsis y necesitamos sacar lo que hay adentro nuestro.... Pero... ¿Por qué hacemos todo lo contrario? Tal vez para no aburrir o simplemente no sentimos toda la confianza suficiente para decir lo que sentimos, ya que muchas veces por confiar de más salimos heridos... Claro que todo esto es inconsciente.   Cuando estas cara a cara con otra persona y tenes la oportunidad de decirle todo lo que tenes guardado, muchas veces no encontramos las palabras y el mensaje que teníamos para dar es erróneo o simplemente no se dice... Es por eso (conclusión mía) que preferimos contestar el  “¿Cómo estás?” con un simple y trillado “Estoy bien”.  

jueves, 16 de enero de 2014

-Que lindo sería creer que en otra vida los dos estuvimos bien, supimos llegar al sol y con tristeza vimos que se enfrió, y no se calentó más, se murio... Que lindo sería tirarme a un costado del mundo y volverte hablar, conocerte nuevamente, mirarte a los ojos y volverme/te a enamorar.

-Pero las cosas no se dan como uno siempre espera, la mente juega en contra, el corazón desespera... Y no hay que pedir perdón por lo que no fue. Pero es inútil cambiar el maldito destino, la pena de haberlo querido carcome sus huesos. Y no hay disculpas que la convenzan, el solo la perdió sin que ella lo tenga. 





- Thiago. (Un gran amigo)